Cyrus Baptiste

Hoy pintor en ciernes. Dispuesto con pertinacia a probar, indagar, conocer y conquistar en las pocas o muchas aristas a las que tenga acceso, la experiencia de expresar y representar con líneas y colores las historias trepidantes de su presente mezcladas con la memoria aguardada de su pasado volcánico, jadeante. Inevitablemente, su visión e identidad presentadas en cada una de sus piezas, serán unidas a ese futuro propio por pertenencia creadora y tejidas a un futuro impropio por el devenir del descubrimiento. Debido a que al hacer públicas sus obras, estas se conjugarán en una multiplicidad histórica en el momento preciso en que la mirada del espectador sea quien se apropie de ellas y las sume cada uno a su particular vivencia.
En el uso del color, Cyrus se cuestiona, se pregunta, aprende, registra. Sufre y saborea en la paleta cromática los planos y las superposiciones de su alcance y aproximación en el sentir y entender de la vida, de la creencia de sus fantasías y de sus realidades, tratándolas con elementos que dan cauce abierto y así mismo contención a su conciencia de la languidez en la rutina.
Cyrus elabora, confecciona un diálogo de salvación y renovación en su mundo interno con siete rostros plausibles, congruentes con la inquietud de su fervor anímico. Los recrea en atmósferas en las que inciden los trazos, la luz y las sombras que sacuden el encuentro y el desencuentro del uno, del otro y de lo otro cuando intenta vaciar hasta el hastío el alma, el espíritu y el cuerpo en el imperecedero ciclo humano del retorno de la mismidad, del dolor y de la alegría en el existir. Sobrellevar el paso del tiempo es común para unos, peregrino para otros, destino para todos. He aquí un primer destino pictórico para Cyrus, un destino más de sensaciones para los espectadores. El tiempo siempre está, pintamos en él, pasamos por él…
Carmen Aguilar
Estudio Lumière
Junio 2015

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